La pesca artesanal de Peñuelas mantiene la atención puesta en los bancos naturales de machas de la bahía de Coquimbo, luego de que el último sistema frontal provocara un fuerte aumento del caudal del río Elqui.
La preocupación apunta a un eventual daño sobre uno de los recursos marinos más representativos de la zona y que, además, tiene un papel clave en la gastronomía y en la economía de cientos de familias ligadas a la actividad pesquera.
Peñuelas concentra una importante producción de machas
Las áreas de manejo Peñuelas A y Peñuelas B constituyen uno de los principales sectores de extracción artesanal de este molusco en la Región de Coquimbo.
Desde allí se abastece buena parte de los restaurantes ubicados a lo largo de la avenida costera entre La Serena y Coquimbo, además de otros mercados del país.
La macha también es uno de los productos más asociados a la oferta gastronómica regional, especialmente durante el verano, cuando aumenta considerablemente la llegada de turistas nacionales y argentinos.
Pescadores temen impacto en plena antesala de la temporada alta
Una disminución significativa de las capturas podría reducir la disponibilidad del producto y eventualmente aumentar sus precios.
El escenario preocupa especialmente al sector turístico y gastronómico, debido a que preparaciones como las machas a la parmesana forman parte habitual de la oferta de restaurantes y caletas locales.
Crecida del río Elqui llevó agua y sedimentos hacia la bahía
El reciente sistema frontal generó un aumento extraordinario del caudal del río Elqui, provocando el ingreso hacia el mar de grandes cantidades de agua dulce, barro y sedimentos finos.
Ese material alcanzó directamente sectores donde se ubican los bancos de machas administrados por pescadores de Peñuelas.
El cambio repentino en las condiciones del agua podría afectar a una especie especialmente sensible a las variaciones de su entorno.
Baja salinidad y sedimentos amenazan a los moluscos
Las machas permanecen enterradas bajo la arena de las playas y obtienen su alimento mediante dos sifones que les permiten filtrar agua y fitoplancton y expulsar posteriormente los residuos.
Por esta razón, cualquier alteración importante en la calidad del agua puede afectar sus funciones vitales.
Desde la organización pesquera explicaron que «Son altamente sensibles a los cambios bruscos en su entorno, especialmente frente a la caída de la salinidad por grandes descargas de agua dulce, el exceso de sedimentos, la falta de oxígeno o la contaminación».
El barro puede dificultar su alimentación y respiración
Los sedimentos transportados por el río podrían obstruir los sistemas de filtración del molusco.
Si estas condiciones se mantienen durante un periodo prolongado, existe preocupación por eventuales episodios de mortalidad, debido a dificultades para respirar y alimentarse correctamente.
También preocupa la reproducción futura de las machas
El riesgo no se limita únicamente a los ejemplares adultos presentes actualmente en la bahía.
Durante una etapa de su ciclo de vida, las larvas de las machas permanecen suspendidas en el agua antes de asentarse en las zonas costeras.
Una alteración prolongada de las condiciones marinas podría afectar este proceso y reducir la regeneración natural del recurso durante los próximos años.
Cientos de familias dependen de esta actividad
La bahía de Coquimbo alberga uno de los bancos naturales de machas más relevantes y productivos del país.
La actividad sostiene directamente a pescadores artesanales, recolectores y buzos mariscadores que trabajan mediante áreas de manejo destinadas a mantener una explotación sustentable del recurso.
Por ello, un eventual deterioro de los bancos tendría consecuencias que irían más allá de la disponibilidad gastronómica, afectando también los ingresos de numerosas familias de la zona.
Pescadores piden monitoreo urgente
Frente a la incertidumbre sobre lo que está ocurriendo bajo el agua, los trabajadores solicitaron a las autoridades pesqueras y ambientales realizar evaluaciones en el sector.
El objetivo es determinar el impacto real provocado por la descarga del río Elqui y definir eventuales medidas de protección para los bancos de machas.
La evolución de las condiciones durante los próximos días será clave para conocer si el ecosistema logra recuperar su equilibrio o si será necesario adoptar acciones adicionales para resguardar este emblemático recurso de la Región de Coquimbo.

