Aunque durante 2026 la Región de Coquimbo no registra oficialmente femicidios consumados, las cifras de violencia extrema contra las mujeres continúan generando preocupación.
De acuerdo con antecedentes del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), durante este año se han contabilizado 12 femicidios frustrados y cuatro casos en grado de tentado.
La proximidad de Fiestas Patrias vuelve a poner el foco en la prevención, considerando que durante estas fechas aumentan las reuniones sociales y familiares, además del consumo de alcohol.
SernamEG advierte que el alcohol no origina la violencia
Desde el organismo recalcaron que relacionar directamente las agresiones contra las mujeres con el consumo de bebidas alcohólicas simplifica un fenómeno mucho más complejo.
La directora regional subrogante del SernamEG, Nidia Aspe Zambra, explicó que se trata de una problemática que responde a múltiples factores.
Respecto al consumo de alcohol, señaló que «puede agravar situaciones que ya estaban presentes, pero no constituye por sí sola el origen de las agresiones».
Llaman a no normalizar ninguna forma de violencia
La autoridad también reforzó el llamado a identificar tempranamente conductas violentas y evitar que estas sean asumidas como parte habitual de las relaciones familiares o de pareja.
Además, recordó que el Fono 1455, SernamEG Te Orienta, funciona todos los días del año, incluidos feriados, entre las 08:00 y las 00:00 horas.
El servicio entrega orientación gratuita y confidencial a quienes necesiten información o apoyo frente a situaciones de violencia de género.
Qué diferencia existe entre femicidio frustrado y tentado
Desde SernamEG explicaron que un femicidio frustrado ocurre cuando el agresor ejecuta todos los actos necesarios para provocar la muerte de una mujer por razones de género, pero el resultado fatal no se concreta por circunstancias que escapan a su voluntad.
En cambio, el femicidio tentado se configura cuando el atacante inicia acciones destinadas a causar la muerte, pero no alcanza a completar su ejecución.
Estas categorías permiten dimensionar situaciones de violencia extrema que, aun sin terminar con una víctima fatal, representan un riesgo grave para las mujeres afectadas.
Especialista pide no minimizar las cifras
El exgeneral de Carabineros y magíster en Criminología, Jorge Tobar, advirtió que la ausencia de femicidios consumados durante este año no significa que el problema haya disminuido.
A su juicio, los casos registrados demuestran que «la violencia extrema contra las mujeres continúa presente y requieren un seguimiento permanente de las autoridades».
Tobar explicó que una de las principales dificultades para la prevención policial es que muchos de estos episodios ocurren dentro de los hogares, lo que reduce las posibilidades de una detección anticipada.
Educación aparece como una herramienta preventiva
Frente a esta dificultad, el especialista planteó la necesidad «de fortalecer la educación y las campañas de sensibilización para modificar conductas y patrones culturales asociados a la violencia de género».
También coincidió en que el consumo de alcohol puede funcionar como un factor desinhibidor o desencadenante, pero insistió en que no debe ser considerado como la causa central.
Según explicó, parte del problema también se relaciona «en concepciones culturales que pueden llegar a justificar la violencia en las relaciones».
Por ello, destacó la importancia de trabajar desde edades tempranas en educación, respeto y convivencia, además de fortalecer estos principios dentro de las familias como una forma de prevenir futuras agresiones.

