Chile dio un nuevo paso en materia de conservación oceánica. Este 10 de marzo, el Presidente Gabriel Boric firmó el decreto que oficializa la ampliación de los parques marinos Nazca-Desventuradas y Mar de Juan Fernández, una medida que fortalece la protección del ecosistema marino del país.
La decisión implica sumar 360.000 kilómetros cuadrados de resguardo estricto en el territorio marítimo chileno. Con esta expansión, la superficie protegida alcanza los 947.142 km², lo que posiciona al país entre los sistemas de áreas marinas protegidas más grandes del planeta.
Chile supera el 50% de protección de su zona económica exclusiva
Con esta nueva ampliación, el país logra proteger más de la mitad de su Zona Económica Exclusiva, consolidándose como uno de los líderes mundiales en conservación oceánica.
Tercera mayor área marina protegida del planeta
El aumento de la superficie protegida sitúa al sistema chileno como la tercera área marina completamente protegida más extensa del mundo. Este avance refuerza el rol del país en las políticas internacionales destinadas a preservar la biodiversidad marina.
Además, la medida fortalece el compromiso de Chile con los objetivos globales de conservación del océano.
Iniciativa impulsada por la comunidad de Juan Fernández
Uno de los aspectos más destacados del proceso es que la propuesta no surgió desde las autoridades centrales, sino desde la propia comunidad del archipiélago Juan Fernández.
Pescadores artesanales lideraron la propuesta
Durante décadas, los pescadores de la zona han mantenido prácticas sostenibles en la extracción de la langosta, un recurso clave para la economía local. Este conocimiento y experiencia motivaron a la comunidad a impulsar la ampliación de las áreas protegidas.
«A nuestra generación le tocó dar el paso de proteger también el mar“, destacó Julio Chamorro Solís, presidente del Consejo Local de Gestión de las áreas protegidas.
Un ecosistema único en el planeta
Las zonas protegidas abarcan archipiélagos remotos y extensas cadenas de montes submarinos que albergan especies exclusivas del mundo.
Refugio de especies endémicas y rutas migratorias
En estas aguas habitan especies únicas como el lobo fino y la langosta de Juan Fernández. Además, el área cumple un rol fundamental como corredor migratorio para ballenas, tiburones y tortugas marinas.
La reconocida oceanógrafa Sylvia Earle, quien exploró la zona en 1964, valoró la decisión adoptada por Chile y la describió como “profundamente inspiradora”, destacando que iniciativas locales pueden contribuir de manera decisiva al futuro del océano.
Chile avanza hacia la meta global de proteger el océano
La expansión de estos parques marinos también fortalece la participación del país en iniciativas internacionales de conservación.
Compromiso con la meta 30×30
El proyecto posiciona a Chile como un actor relevante en la meta global conocida como 30×30, que busca proteger el 30% del océano del planeta para el año 2030.
Además, respalda la intención del país de impulsar la creación de la primera área marina protegida en alta mar bajo el Acuerdo BBNJ impulsado por la ONU.
En el ámbito político, el senador Ricardo Lagos Weber destacó el trabajo conjunto que permitió concretar la iniciativa.
«Demuestra cómo el liderazgo local puede impulsar uno de los avances más significativos de Chile“.
Por su parte, el alcalde de Juan Fernández señaló que la ampliación de estas áreas protegidas es resultado de un proceso de largo plazo que involucró distintas administraciones gubernamentales.
Nuevo desafío: implementación y coadministración
Tras la firma del decreto, comienza ahora una etapa clave: la implementación de la protección efectiva de estas áreas marinas.
Participación del Estado y las comunidades locales
El proceso estará a cargo del nuevo Servicio de Áreas Protegidas de Chile, organismo que deberá diseñar planes de manejo para asegurar la conservación del ecosistema.
Uno de los principales desafíos será establecer modelos de coadministración que integren al Estado y a las comunidades locales, garantizando que la protección del océano continúe siendo un pilar económico, cultural y ambiental para los habitantes del archipiélago.

