La investigación por la muerte de un interno al interior del penal de La Serena no se explica solo por lo ocurrido el domingo. Detrás del caso hay una seguidilla de antecedentes penales, fugas y episodios de violencia que marcaron el paso de Manuel Ignacio Fuentes Martínez —conocido como “Chico Ignacio”— por el sistema penitenciario chileno.
Un hallazgo que activó protocolos de máxima alerta
El hecho quedó al descubierto durante un procedimiento rutinario de Gendarmería en un módulo de castigo del recinto de Huachalalume. Allí se constató el fallecimiento de un recluso que compartía celda con Fuentes Martínez, lo que activó de inmediato la intervención de equipos especializados de la Fiscalía Regional de Coquimbo.
Desde ese momento, la causa pasó a ser investigada por el Equipo de Crimen Organizado y Homicidios (ECOH), dada la gravedad del episodio y los antecedentes que comenzaron a emerger.
Un prontuario que antecede al caso
Antes de este crimen, Fuentes Martínez ya había sido condenado por un violento robo ocurrido en 2022 en la comuna de La Reina. En esa oportunidad, el tribunal lo sentenció a siete años de presidio efectivo, considerando la violencia empleada y el daño causado a las víctimas.
Ese fallo marcó su ingreso definitivo al sistema penitenciario, donde su conducta sería seguida de cerca por Gendarmería.
La fuga que cambió su clasificación penal
En 2023, el interno protagonizó una fuga desde el Centro de Detención Preventiva de Puente Alto, evadiendo el recinto durante horario de visitas. Tras un operativo de búsqueda internacional, fue ubicado en Argentina, extraditado y reingresado a Chile.
Desde entonces, quedó catalogado como interno de alta peligrosidad y riesgo de fuga, condición que implicó mayores restricciones y controles en los recintos donde fue alojado.
Conflictos reiterados tras su traslado a La Serena
En marzo de 2025 fue derivado a la cárcel de La Serena. Durante su estadía, registros internos consignaron múltiples incidentes disciplinarios, cambios constantes de módulo y enfrentamientos tanto con otros internos como con personal penitenciario.
Un traslado autorizado que no se concretó
La defensa del imputado solicitó su traslado a un penal más cercano a Santiago, argumentando aislamiento familiar y problemas de adaptación. Aunque la solicitud fue acogida por tribunales a inicios de 2026, el cambio de recinto no alcanzó a ejecutarse.
El hecho que selló su destino penitenciario
Días después de esa resolución judicial ocurrió el homicidio que hoy mantiene a Fuentes Martínez recluido bajo estrictas medidas de seguridad. Tras el hallazgo del cuerpo, el imputado fue aislado de inmediato y posteriormente trasladado al Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad (REPAS), en la Región Metropolitana.
Mientras avanzan las pericias del Servicio Médico Legal y se recopilan nuevos antecedentes, la Fiscalía no descarta una pronta formalización.
Un caso que reabre el debate penitenciario
Más allá del impacto del crimen, el caso del “Chico Ignacio” vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre el manejo de internos con perfiles de alta peligrosidad, la detección temprana de conductas de riesgo y la capacidad del sistema penitenciario para anticipar hechos de extrema violencia.
Una historia marcada por advertencias previas que, según ahora se investiga, culminó en uno de los episodios más graves ocurridos al interior de una cárcel en los últimos años.

