La Región de Coquimbo figura entre los cinco servicios de salud con mayor proporción de cesáreas del país, situación que encendió las alertas entre autoridades sanitarias y especialistas. En 2022, el 48% de los nacimientos se realizó mediante este procedimiento, cifra que llegó cerca del 57% durante el año pasado.
El aumento se da en un contexto nacional donde las cesáreas superan ampliamente las recomendaciones internacionales. Un estudio de Clapes UC estimó que este tipo de partos representa cerca del 46% de los nacimientos en la red pública, mientras que a nivel país alcanzó el 59% en 2021, por sobre el rango de 10% a 15% sugerido por la Organización Mundial de la Salud.
Servicio de Salud Coquimbo revisará indicaciones y reforzará controles
La matrona jefa de la Unidad de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio de Salud Coquimbo, Luciana Guamán Vega, explicó que la red regional está ajustando sus estrategias para disminuir las cesáreas sin justificación clínica.
“en el año 2022 teníamos un 48% de nacimientos por cesárea y el año pasado, terminamos casi con un 57%, casi 10 puntos porcentuales en 4 años”.
La profesional reconoció que, pese a la existencia de protocolos para supervisar las indicaciones de este procedimiento, los porcentajes no han logrado bajar.
“aunque existe una norma técnico-administrativa que permite vigilar y monitorear las indicaciones de cesárea a nivel nacional, no hemos logrado reducir estas cifras y es una situación que preocupa tanto al Servicio de Salud como a los equipos de gineco-obstetricia”.
Plataforma y auditorías para detectar causas en cada hospital
Desde el Servicio de Salud Coquimbo informaron que se está registrando la totalidad de las cesáreas en una plataforma de seguimiento, junto con auditorías a una muestra de intervenciones realizadas en 2025.
“contamos con una plataforma para registrar el 100% de las cesáreas y monitorear sus indicaciones, también auditamos una muestra de los casos de 2025 para verificar el cumplimiento de la norma y elaborar planes de mejora para cada establecimiento, ya que las causas no son las mismas en todos los hospitales”, sostuvo Guamán.
La estrategia también considera reforzar la educación prenatal, promover visitas guiadas a los recintos hospitalarios y favorecer el parto vaginal en mujeres primerizas cuando las condiciones médicas lo permitan.
“Estamos fortaleciendo el favorecimiento del parto vaginal en madres primerizas, siempre que no exista una indicación médica para una cesárea, y queremos reforzar la educación en los controles prenatales y las visitas guiadas a los hospitales, para que las usuarias conozcan los beneficios del parto vaginal”, agregó.
Especialistas advierten que la cesárea debe reservarse para casos necesarios
La matrona enfatizó que el objetivo no es cuestionar una intervención que puede resultar decisiva en emergencias obstétricas, sino evitar su uso cuando no exista una razón médica.
“no podemos demonizar este procedimiento, porque la cesárea salva vidas cuando realmente es necesaria; el desafío es evitar las cesáreas innecesarias”.
La ginecóloga y oncóloga del Servicio de Salud Coquimbo, Dania Acuña, detalló que existen distintos escenarios clínicos en que una cesárea sí puede estar indicada.
“las principales razones médicas para indicar una cesárea son la falta de progresión del trabajo de parto, enfermedades de base de la madre, patologías propias del embarazo, como la preeclampsia, problemas placentarios o alteraciones en el crecimiento y bienestar del feto detectadas en los controles”.
La especialista agregó que “mientras no existan contraindicaciones médicas, el parto vaginal siempre será la vía más beneficiosa para la madre y el recién nacido”.
Riesgos y factores culturales detrás del alza
El presidente del Colegio Médico de la Región de Coquimbo, Fernando Carvajal, planteó que el procedimiento se ha instalado como una opción habitual, incluso en casos donde no existiría una indicación clínica clara.
“la cesárea se ha normalizado de una manera preocupante y una causa importante de ello, es la denominada solicitud materna y obviamente es una decisión tomada sin conocimiento real de sus riesgos, porque es un procedimiento quirúrgico, que tiene indicaciones clínicas precisas y no debe ser tomada como un producto de consumo”.
El médico señaló que este tipo de parto puede implicar mayores riesgos para la madre y el recién nacido en comparación con un parto vaginal, incluyendo eventuales dificultades respiratorias en el bebé y obstáculos para iniciar la lactancia.
“la cesárea tiene riesgos maternos derivados de la intervención, que no están presentes en un parto vaginal, además existen riesgos para el recién nacido producto de saltarse fenómenos fisiológicos que lo preparan para el nacimiento y que ocurren en el trabajo de parto, lo que puede terminar con el niño hospitalizado por un cuadro llamado Taquipnea Transitoria Neonatal, que en ocasiones puede evolucionar gravemente. Además, se dificulta el proceso de inicio de una lactancia materna exitosa”.
El sociólogo y académico de la Universidad de La Serena, Cristian Blanco, vinculó el fenómeno a factores culturales y organizacionales del sistema de salud.
“la normalización de la cesárea responde a factores estructurales y culturales, más allá de las razones médicas, ya que hemos construido una cultura que entiende el parto como un evento de alto riesgo que debe ser controlado”.
Además, sostuvo que “la cesárea ofrece una sensación de control y previsibilidad que se ajusta a las lógicas de eficiencia del sistema hospitalario y de la vida familiar, ya que hay una percepción cultural de que la cirugía es más segura, mientras que el dolor del parto se entiende como un sufrimiento que debe evitarse”.
Finalmente, Blanco apuntó a fortalecer el rol de las matronas y mejorar la educación de las futuras madres para avanzar hacia un enfoque de parto respetado.
“la toma de decisiones sigue muy concentrada en la autoridad médica, mientras el modelo liderado por matronas pierde protagonismo,por eso el desafío es cultural, fortalecer ese modelo de atención, mejorar la educación prenatal y avanzar hacia un parto respetado”.

