Un registro realizado en Ovalle marcó un hito para la observación de aves en Chile, luego de que se confirmara oficialmente la presencia de una Monjita blanca, especie que hasta ahora no contaba con antecedentes documentados en el país.
Una especie nunca antes registrada en Chile
El hallazgo corresponde a un ejemplar de Monjita blanca, cuyo nombre científico es Xolmis irupero, ave propia de ambientes abiertos y pastizales ubicados al este de la Cordillera de los Andes.
Su distribución habitual se extiende por zonas del centro-sur de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y el sur de Brasil, por lo que su aparición en la Región de Coquimbo fue considerada un hecho excepcional.
Un caso de “ave errante”
Especialistas clasifican este tipo de registros como el de un “ave errante”, concepto utilizado para ejemplares que aparecen fuera de su rango normal de distribución.
A diferencia de las especies migratorias, estos desplazamientos no responden a rutas regulares ni predecibles, sino que pueden estar asociados a corrientes de viento, condiciones climáticas o alteraciones ambientales.
El registro comenzó con una observación casual
El 4 de junio, Bryan Herrera Rojas, observador local de aves, divisó al ejemplar posado sobre una rama en un entorno urbano de Ovalle.
De inmediato le llamó la atención su plumaje completamente blanco, junto con los contrastes negros visibles en sus alas, cola, ojos y patas, rasgos que no había observado antes en la zona.
Imágenes fueron validadas por científicos
Tras revisar bibliografía especializada y comparar las características físicas del ave, Herrera concluyó que se trataba de una Monjita blanca.
Luego subió fotografías y antecedentes de comportamiento a la plataforma de ciencia ciudadana eBird Chile, donde el registro fue revisado y validado oficialmente por un comité científico el 11 de junio.
«Al ser un registro espontáneo en terreno con mi teléfono no tienen una nitidez profesional, pero son de un valor histórico inmenso ya que son la evidencia exacta que subí a eBird Chile y que los científicos validaron para abrir el registro país. Fue un momento de mucha emoción comprender el peso de lo que había fotografiado en mi jornada de trabajo», destaca Bryan Herrera Rojas en conversación con Cooperativa Ciencia.
Observadores llegaron a Ovalle tras la alerta
La confirmación del avistamiento despertó rápidamente el interés de la comunidad ornitológica de la Región de Coquimbo.
Uno de quienes acudió al sector fue Diego Herrera, guía de turismo de naturaleza y monitor ambiental de Conaf, quien recibió la alerta digital de “aves raras” configurada en la plataforma.
Búsqueda con pocos minutos de luz
El equipo llegó al lugar cerca de las 18:00 horas, cuando quedaba muy poco tiempo de luz natural para realizar un nuevo registro.
Tras consultar a un jardinero del sector, quien inicialmente había confundido al ejemplar con una caturra, lograron ubicar al ave en el perímetro.
Aunque la Monjita blanca permitió cierta cercanía con las personas, el tránsito del sector y la interacción con otras aves locales dificultaron obtener imágenes de inmediato.
«Luego de unos 15 minutos logramos encontrarla. Para la comunidad de observadores de aves, el registro oficial de una nueva especie en Chile es un acontecimiento de gran relevancia», explica Diego Herrera.
Factores climáticos podrían explicar el desplazamiento
De acuerdo con los expertos, el cruce de un ave de estas características hacia territorio chileno podría explicarse por fenómenos de vaguidad climática o por corrientes de viento que la desviaron de su área habitual.
Sin embargo, también se analiza el posible impacto de la sequía y del cambio climático, factores que podrían modificar la disponibilidad de alimento y empujar a algunas especies a explorar nuevos territorios.
Valor científico del hallazgo
El registro en Ovalle no solo amplía el listado de aves documentadas en Chile, sino que también entrega información relevante para comprender cambios en la distribución de especies a escala regional.
«Un hallazgo como este aporta información valiosa sobre la distribución de las especies y los procesos ecológicos que ocurren a escala continental», detalla Diego Herrera en su reporte.

