La escasez de agua sigue marcando a la región y ya no se trata de un fenómeno puntual. De acuerdo con el Boletín Climático de febrero de 2026 elaborado por CEAZA, los principales ríos continúan mostrando caudales extremadamente bajos, una situación que se arrastra por siete años consecutivos y que mantiene en alerta a las autoridades y usuarios del recurso hídrico.
En términos simples, varios cursos de agua están transportando apenas una fracción de lo que solían llevar en esta época del año, reflejando la profundidad de la crisis.
Ríos con caudales muy por debajo de lo normal
El informe detalla que la actual temporada hidrológica, iniciada en abril, presenta cifras preocupantes en las tres cuencas principales de la región. Según el análisis, “la temporada actual iniciada en abril presenta un 30% de los caudales históricos en Elqui, 38% en Limarí y 34% en Choapa”, lo que evidencia un déficit sostenido y generalizado.
Esta realidad ha impactado directamente en la disponibilidad de agua superficial, afectando tanto el consumo humano como las actividades productivas.
Embalses: leve respiro solo en Choapa
La baja en los caudales también se ha traducido en una disminución constante de los volúmenes embalsados durante los últimos años. Solo la cuenca del Choapa ha mostrado una recuperación parcial en meses recientes.
El boletín precisa que “el agua embalsada en Elqui es de un 19% con respecto a su capacidad, en Limarí de un 10% y en Choapa de un 77%. En suma, la capacidad regional disminuyó desde 19% en diciembre a 16% en enero”, confirmando un escenario frágil para la gestión del recurso hídrico.
Lluvias escasas y nieve insuficiente
Durante el último mes, las precipitaciones fueron prácticamente inexistentes. El registro climático solo consideró “lloviznas asociadas a nubosidad baja en costa y chubascos aislados en cordillera”, sin eventos relevantes que aportaran agua a las cuencas.
Como resultado, la cobertura nival al cierre de enero alcanzó apenas 4 km², un valor habitual para el verano, pero claramente insuficiente para pensar en una recuperación significativa en el corto plazo.
Un trimestre marcado por condiciones secas
Las proyecciones para el período febrero-abril no entregan señales alentadoras. El análisis advierte que “no debiese haber eventos de precipitación importantes que contribuyan al total anual”, reforzando la idea de una temporada seca prolongada.
En este contexto, CEAZA también señala que la Oscilación de Madden-Julian se activaría a mediados de febrero en fases que favorecen condiciones estables y secas en la región, reduciendo aún más las probabilidades de lluvias relevantes.
Temperaturas sobre lo normal agravan el escenario
A la falta de agua se suma un factor adicional: el calor. El informe anticipa temperaturas promedio por sobre los rangos normales tanto en la costa como en los valles y la cordillera.
Los especialistas explican que “tal régimen de temperatura promedio obedece al desacoplamiento con la banda ecuatorial a medida que se desarrolla una fase Neutra del ciclo El Niño Oscilación Sur”, lo que podría intensificar la evaporación y la presión sobre las ya limitadas reservas de agua.
En conjunto, estos antecedentes confirman que la región seguirá enfrentando un complejo escenario hídrico durante los próximos meses, sin señales claras de recuperación a corto plazo.

