El caso ocurrido el pasado domingo en la Cárcel de Huachalalume volvió a instalar el debate sobre la crisis del sistema penitenciario y el rol de Gendarmería de Chile. Tras el homicidio que conmocionó al país, el imputado Manuel Fuentes (21) fue trasladado a Santiago, donde permanece bajo estrictas medidas de seguridad para resguardar su integridad y la de terceros.
En este contexto, su pareja, Ashly San Martín (23), entregó un testimonio que pone el foco en antecedentes de salud mental previos al hecho y en los intentos fallidos por obtener ayuda especializada.
Relato de una historia previa marcada por alertas
San Martín aseguró, a través del sitio Diario El Día, que desde muy joven Fuentes presentaba episodios compatibles con brotes psicóticos, según su apreciación. En una entrevista, describió señales que la llevaron a buscar apoyo institucional, sin resultados efectivos.
El abogado del imputado, Cristóbal Zúñiga, reforzó esta mirada y sostuvo que la situación de Fuentes “responde a un abandono del sistema, a una deshumanización a través de la violencia”.
Recuerdos de los primeros años de la relación
Al rememorar el inicio de su vínculo, San Martín habló de una etapa distinta en la vida de Fuentes: “Cuando yo lo conocí él era más chico que yo, y nos conocimos porque jugábamos a la pelota. A mí no me gustaba todavía, pero él me venía a ver a la casa. Me hacía reír, era tierno conmigo.”
Con el tiempo, la relación se vio tensionada por problemas judiciales. Según relató, las visitas se volvieron esporádicas y complejas por la distancia y los costos: “Ignacio cayó preso en 2018 por robo con intimidación. Lo íbamos a ver, pero era difícil porque nosotros vivimos en Santiago y él estaba allá. Entonces había que pagar pasajes, Uber, estadía y solo podíamos ir una vez al mes.”
Cansancio, fe y una petición urgente de ayuda
La pareja expresó el impacto emocional que enfrenta a diario y la carga de intentar sostener a su familia en medio de la crisis: “Estoy cansada. Lloro todos los días para pedirle a Dios que me dé fuerzas, que me ayude en este momento para poder ayudarlo a él. Por un momento pensé en alejarme, en dejarlo todo y preocuparme solo de mi hijo y de mí, pero no puedo.”
El temor que persiste
Al cierre de su testimonio, San Martín reconoció su mayor preocupación: el riesgo para la vida de su pareja si no recibe atención psiquiátrica urgente. Su llamado apunta a que el caso no se reduzca solo a lo penal, sino que incorpore respuestas en salud mental dentro del sistema carcelario.
Foto: DiarioElDia Región.

