La llegada de ocho ejemplares de fragata portuguesa a la costa de Coquimbo encendió todas las alarmas justo en plena temporada estival.
La detección del organismo tóxico obligó a cerrar de manera preventiva la playa Puerto Velero, decisión que busca evitar accidentes entre bañistas y visitantes.
Aunque a primera vista pueda parecer un hecho aislado, especialistas advierten que su presencia habla de cambios más complejos en el océano y que el fenómeno requiere información responsable, medidas preventivas y respeto a las advertencias.
Por qué apareció en Coquimbo
El rol del clima y los cambios oceánicos
Académicos de la Universidad de La Serena han seguido de cerca esta situación. El doctor Cristian Araya-Jaime, del Departamento de Biología, explicó que “la fragata portuguesa (Physalia spp.) no es una medusa verdadera, sino un cnidario hidrozoario del tipo sifonóforo”, compuesto por organismos que funcionan como una sola entidad.
Indicó que su desplazamiento se realiza principalmente a la deriva, impulsada por corrientes marinas y viento.
A pesar de ser típica de aguas tropicales y oceánicas, puede llegar a zonas costeras bajo determinadas condiciones.
Qué facilita su arribo
El especialista detalló que “su llegada al borde costero de Coquimbo puede explicarse por la combinación de vientos que soplan hacia tierra (onshore), cambios en la circulación superficial y eventos de oleaje o marejadas”.
Agregó que fenómenos como El Niño y La Niña también influyen, puesto que “modifican vientos, corrientes y la distribución de masas de agua, aumentando la probabilidad de arribazones”.
Impacto en el ecosistema y en las personas
Riesgos para la fauna marina
El biólogo señaló que, desde un punto de vista ecológico, estos organismos “pueden ejercer presión de depredación sobre zooplancton y organismos pelágicos pequeños”, generando alteraciones puntuales en el ecosistema cuando aparecen en grandes números.
Peligro directo para los humanos
Más allá de lo ambiental, su presencia representa un riesgo inmediato para quienes disfrutan de las playas:
El doctor Araya advirtió que “su potente sistema urticante puede causar lesiones o envenenamiento por contacto en fauna marina superficial, generando pulsos de perturbación local… el principal riesgo inmediato suele ser sanitario”.
También recordó que “el contacto con tentáculos, incluso de ejemplares varados o fragmentos de estos, puede provocar dolor intenso, lesiones lineales en la piel y en algunos casos, síntomas sistémicos”.
Por ello recomendó estrictamente mantener distancia, no manipularlas y “ante una picadura enjuagar con agua de mar, no frotar, retirar restos de tentáculos usando protección… además de consultar a un servicio de salud si el dolor es severo”.
Reacción del turismo regional
Un llamado a la calma y buena información
El operador turístico y docente Wilson Rojas valoró que la comunidad mantenga la tranquilidad. “Debemos ser una región con conciencia turística… esta situación puede sobrellevarse informando bien a nuestros turistas”, sostuvo.
Rojas recordó que Los Vilos, La Serena y Coquimbo cuentan con una amplia variedad de playas y numerosos atractivos alternativos tierra adentro, como astroturismo, rutas rurales, experiencias patrimoniales y actividades de bienestar.
Evitar riesgos sin frenar el verano
A juicio del docente, es esencial que visitantes y residentes conozcan cómo actuar: “Es importante conocer los riesgos y saber cómo actuar en caso de contacto con una especie de cuidado, como por ejemplo la fragata portuguesa”, enfatizó.
Además, recomendó consultar el estado de playas en canales oficiales como Sernatur, Armada, municipalidades o servicios de salud.
Recomendaciones claves a seguir
Las medidas preventivas entregadas por especialistas y autoridades incluyen:
Si ves una fragata portuguesa
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No tocarla ni manipularla, incluso si está muerta.
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Evitar el baño en playas con alerta vigente.
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Usar zapatos o ropa al caminar por sectores con varazones.
Si ocurre una picadura
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Lavar y sumergir la zona solo con agua de mar.
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Retirar tentáculos con pinzas o guantes.
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No usar agua dulce ni remedios caseros como orina, limón o bicarbonato.
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Buscar atención médica si hay dolor intenso o síntomas generales.
Un fenómeno que llegó para quedarse
Expertos coinciden en que episodios como este se volverán más frecuentes por efectos climáticos y oceanográficos.
Sin embargo, la clave está en combinar prevención, educación y una cultura turística responsable para que la temporada de verano se disfrute con seguridad.

